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¿Dieta milagro? Olvídate y actúa ya!!!!

Estamos todavía en Febrero. La grasa que hemos acumulado en navidad no nos molesta del todo. Si escondemos la báscula en el armario del baño y repetimos de pantalón, quizá no notemos el exceso demasiado, incluso nos protege del frío!! como a los osos… total, hasta verano queda tiempo de sobra para adelgazar, con no mirarme al espejo desnud@…

Llega Marzo, la Semana Santa está al caer y miramos destinos de playa, buscando el calor, el sol. Rescatamos el pantalón de “entre tiempo” y… upss, ¡no pasa del muslo!.

Apresuradamente sacamos del armario la báscula, le quitamos el polvo y la colocamos con mucho cuidado sobre el suelo, la encendemos, nos quitamos toda la ropa, reloj, anillos… y sacamos bien el aire antes de subir: 5 Kg de más, así, sin paños calientes. Tomamos aire, vamos a la cocina a por un kilo de harina, lo ponemos sobre la maldita báscula rota y pesa exactamente lo que indica en el paquete.

Ahora pesamos 5 kg más y los 3 de angustia por no habernos enfrentado a tiempo. Hay tres opciones: Cambiar de talla, cerebro y de armario , elegir un destino de montaña para ir bien tapados,  o hacer una dieta milagro para poder ponernos el bikini. Ninguna de las tres es buena, y voy a explicaros por qué.

 

Para tener un cuerpo saludable hay que cuidarlo todo el año. Podemos excedernos pero no hay que esperar a que haga buen tiempo para ponernos en marcha. Nuestro organismo necesita cuidados continuos y si dejamos que las toxinas y grasas se acumulen, luego es mas difícil deshacerse de ellas.

Nosotros recomendamos empezar ya con las dietas de “aprender a comer” que son más largas y sanas que las “milagro”, pero más eficaces. Una dieta rápida soluciona (batidos, smoothies, proteínas…), pero no es la solución. Volverás a coger el peso extra en cuanto dejes de hacerla y tu cuerpo sufrirá más. Si eres una persona adicta a este tipo de planes, sabrás de lo que te estoy hablando.

Entonces, ¿Que se debe hacer?

Lo primero es concienciarse de que esto debe ser un método de vida, una costumbre como lavarse los dientes y para conseguir que sea así hay que hacerlo todos los días.

Lo segundo es confeccionar una dieta personalizada dependiendo del estilo de vida, edad, fisiología, sexo… e incorporando todos los alimentos que nos ayuden a mantener la flora intestinal, a mejorar el tránsito y la digestión y a potenciar la activación del metabolismo.

El tercer paso consiste en hacer ejercicio diario. Subir escaleras, gimnasio, caminar 1000 pasos al día, no estar más de 40 minutos inactivo…

Y el último paso es cuidarse en cabina para ayudar al organismo a reducir los kilos de grasa acumulada en zonas complicadas (hasta eliminarla) y la temida CELULITIS, reafirmar el tejido y modelar la figura. También es importante el cuidado de la piel en casa, con cremas que nos ayuden a reducir y reafirmar.

 

Se trata de un protocolo completo y efectivo, sin milagros y con esfuerzo y dedicación. Un cuerpo sano hay que trabajarlo y no se consigue queriendo. Un deseo no cambia nada si no tomas la decisión que lo cambia todo.

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca a la figura que quieres tener mañana. Si no es así toma la decisión y apúntate a nuestro plan TOTAL BODY.

María Villaamil

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